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La Tauromaquia: Una Aberración Prehistórica
En Peligro de Extinción

 

La Tauromaquia, denominada como “Lucha contra toros” del griego (taūros ‘toro’, y máchomai ‘luchar’) remonta sus inicios a la Edad del Bronce, período de la Prehistoria en el que se desarrolló la metalurgia de este metal. Ésta fue luego apodada como “Corrida de Toros”, fiesta nacida en España en el siglo XII practicada también actualmente en Portugal, sur de Francia, México, Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador y Costa Rica.

Una corrida se desarrolla en tres partes, llamadas tercios, en las cuales el toro es lidiado respectivamente por los picadores, «que, montando un caballo protegido por un peto, utilizan una vara con una puya para preparar al toro para el tercio de muleta»; los banderilleros, «quienes se encargan del auxilio al matador, bregan al toro y adornan al toro colocando pares de banderillas (generalmente son tres pares)»; y el último tercio, y el más importante, el de muerte, en el que el torero lidia al toro manejando la muleta y el «ayudado» (espada de madera o de aluminio), que sostiene con la mano derecha. El torero principalmente empieza a medir la distancia del toro, lo que se llama «terreno», para empezar a cuajar su faena, hasta empezar a meterle la cabeza en cada suerte o engaño; después coloca al burel con los cuartos delanteros parejos, para que se abra y no pinche en hueso; eso es para asegurar la estocada.

Las Corridas

Hablando de un ámbito totalmente imparcial como se ilustra en las imágenes de arriba, ninguno de los dos sujetos deberían ser heridos sencillamente porque el espectáculo entero no debería suceder.

Los toros de lidia son seres amigables capaces de formar lazos afectuosos tan grandes como los de los perros con los humanos. Lo que sucede es que éstos son criados en las Ganaderías donde son domados, encarcelados, golpeados e inyectados con el objetivo de hacerlos seres violentos y rabiosos con quienes los han torturado por tanto tiempo, los humanos.

En la foto se muestra a Fadjen, quien es un toro español llamado “de lidia”, cuyo destino era morir en una corrida después de varias decenas de minutos de agonía, bajo los aplausos del público. Christophe Thomas lo compró de una Ganadería y así pudo seguir un destino totalmente diferente: el de un toro pacífico y sociable, que se mueve con toda tranquilidad en un entorno adaptado a sus necesidades.

El destino de la Tauromaquia

 
En plena segunda década del siglo 21 podemos apreciar como el mundo ya ha empezado a tornarse hacia los derechos animales y, en pocas palabras, a poco a poco erradicar todo tipo de maltrato y explotación animal. En Venezuela, aún quedan varios estados como Aragua, Táchira, Mérida y Zulia donde se siguen practicando estos espectáculos retrógrados, pero, con un apoyo significativamente menor tanto aquí como a nivel mundial.
La basta mayoría de las personas piensan que un toro es uno de los seres más violentos del planeta, si has leído bien te darás cuenta de que resulta ser totalmente lo contrario. Sólo con educación, unión y activismo se puede lograr la abolición total a ésta y muchas otras barbaridades contra los animales no humanos como las industrias de la carne, lácteos y huevos. Mostrando y compartiendo ésta información puedes alzar la voz por millones. El fin de la Tauromaquia puede estar a unos años de distancia si cada vez son más quienes se unen a la lucha, todos somos parte del cambio.

 

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  • Marie Ha

    En Carabobo, por desgracia aun esta la Plaza de toros, donde aun se practica los noviembres esta horrible matanza.