carne y diabetes

¿Qué es la Diabetes?

La Diabetes es un conjunto de trastornos metabólicos, que comparten la característica común de presentar concentraciones elevadas de glucosa en la sangre (hiperglicemia) de manera persistente o crónica.

Los tipos de Diabetes

Casi todos los casos de diabetes son de tipo 1 o 2. Los adolescentes y los niños normalmente desarrollan la tipo 1, razón por la cual a menudo se la nombra como diabetes juvenil. Esta forma de diabetes representa entre el 5 y el 10% de todos los casos. El tipo 2, que supone entre el 90 y el 95% de los casos, solía manifestarse principalmente en adultos y, por ello, se la conocía como diabetes de adultos. Pero, dado que el 45% de los nuevos casos de diabetes infantil son de tipo 2, se está empezando a abandonar las denominaciones clasificadas por edades y la forma actual de referirse a las dos formas de diabetes se ha simplificado a tipo 1 y tipo 2.

En ambos tipos, la enfermedad se inicia con una disfunción del metabolismo de la glucosa. El metabolismo normal actúa del siguiente modo:
Ingerimos alimentos.

Durante la digestión, la parte correspondiente a los hidratos de carbono se descompone en azúcares simples, gran parte de los cuales corresponde a la glucosa.

La glucosa (azúcar en sangre) se introduce en el flujo sanguíneo, y el páncreas produce insulina para transportarla y distribuirla por todo el cuerpo.
La insulina actúa como un portero que abre las puertas para que la glucosa penetre en diferentes células con diversos propósitos. Parte de esa glucosa se convierte en energía a corto plazo, para que la célula pueda utilizarla de inmediato, y el resto se almacena como energía que se empleará a largo plazo (grasa).

Cuando una persona desarrolla la enfermedad, este proceso metabólico se colapsa. Los diabéticos de tipo 1 no pueden producir la cantidad adecuada de insulina porque las células productoras de esta sustancia de su páncreas han sido destruidas. Este es el resultado de un organismo que se ataca a sí mismo, haciendo de la diabetes tipo 1 una enfermedad autoinmune. Los diabéticos de tipo 2 pueden producir insulina, pero el cuerpo no la utiliza debidamente. Esto se conoce como resistencia a la insulina y significa que cuando esta comienza a “dar órdenes” para movilizar el azúcar presente en la sangre, el organismo no le presta atención. Como consecuencia, la insulina resulta ineficaz y el azúcar en la sangre no se metaboliza de forma adecuada.

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Bomba de infusión de insulina.

COMPLICACIONES DE LA DIABETES

Enfermedades cardíacas 2-4 veces riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular
Derrame cerebral 2-4 veces riesgo de derrame cerebral
Presión arterial alta Más del 70% de los diabéticos tiene tensión alta
Ceguera La diabetes es la primera causa de ceguera en adultos
Enfermedades renales La diabetes es la causa principal de enfermedades renales terminales
Más de 100,000 diabéticos se sometieron a diálisis o a un trasplante de riñón en 1999
Enfermedades del sistema nervioso Entre el 60 y el 70% de los diabéticos sufre un deterioro nervioso que puede ser de moderado a grave
Amputación Más del 70% de todas las amputaciones de miembros inferiores se practica a diabéticos
Enfermedades dentales Mayor frecuencia y gravedad de dolencias asociadas a las encías, que pueden conducir a la pérdida de las piezas dentales
Complicaciones durante el embarazo Mayor vulnerabilidad a otras enfermedades
Muerte

Ni los fármacos modernos ni la cirugía pueden ofrecer una cura para la diabetes. En el mejor de los casos, los medicamentos actuales ayudan a los diabéticos a mantener un estilo de vida razonablemente funcional, pero estos fármacos nunca tratan la causa de la enfermedad. Como consecuencia, los enfermos deben depender de los fármacos durante toda su vida.

Hace casi setenta años, H. M. Himsworth recopiló toda la información presentada en un informe que comparaba las dietas y las tasas de diabetes de seis países. Descubrió que algunas culturas consumían dietas ricas en grasas, en tanto que otras tenían dietas ricas en carbohidratos. Estos patrones de consumo de grasas contra hidratos de carbono eran el resultado de la ingesta de alimentos de origen animal en comparación con los de origen vegetal.

Cuanto mayor es la ingesta de carbohidratos, menos grasas se consumen, y el número de muertes por diabetes se desploma desde un valor de 20.4 hasta 2.9 por cada 100,000 personas. ¿Cuál es el veredicto? Una dieta rica en carbohidratos y con bajo contenido en grasas –es decir, una dieta vegana– puede ayudar a prevenir la diabetes.

Otro grupo de científicos del Centro Pritikin consiguió resultados igualmente espectaculares indicándole a un grupo de pacientes vegetariana de bajo contenido en grasa y que practicara ejercicio. De los 40 pacientes que tomaban medicación al inicio del programa, 30 consiguieron abandonarla después de solo veintiséis días.18 Este equipo de investigación también demostró que los beneficios de una dieta vegana perduran durante años si ésta se mantiene.

Estos ejemplos corresponden a algunas investigaciones muy categóricas que, sin embargo, solo rascan la superficie de todas las que apoyan esta hipótesis. Un documento científico revisó nueve publicaciones que citaban el uso de dietas ricas en carbohidratos y fibra, y de otras dos dietas con un nivel estándar de carbohidratos y ricas en fibra, para tratar a pacientes diabéticos.20 En los once estudios realizados, los resultados indicaron mejores niveles de colesterol y de azúcar en sangre. (Por cierto, aunque los suplementos de fibra son beneficiosos, no producen los mismos efectos significativos que una dieta vegana y de alimentos integrales.

Como estos hallazgos demuestran, es posible vencer la diabetes. Dos investigaciones recientes consideraron una combinación de los efectos de la dieta y los del ejercicio sobre esta enfermedad. En una de ellas, se estudió a 3,234 personas que no padecían diabetes, pero que corrían el riesgo de contraer la enfermedad (elevados niveles de azúcar en sangre). Se las dividió en tres grupos. Uno de ellos, el control, recibió información nutricional estándar y un placebo (un medicamento que no produce ningún efecto). El segundo grupo recibió información nutricional estándar y, además, se le administró el fármaco metformina. En el tercero, se realizó una intervención “intensiva” en su estilo de vida, que incluía una dieta moderadamente baja en grasas y un programa intensivo de ejercicios con el fin de que los participantes perdieran al menos el 7% de su peso.

Después de casi tres años, el grupo al que se le modificó el estilo de vida registró un 58% menos de casos de diabetes que el grupo de control. En aquel al que se le administró el fármaco, el número de casos solo se redujo en un 31%. Comparado con el control, ambos tratamientos fueron eficaces pero, al parecer, un cambio en el estilo de vida es mucho más efectivo y seguro que tomar un medicamento. Más aún, modificar el estilo de vida puede ayudar también a resolver otros problemas de salud. No se puede decir lo mismo del fármaco.

La segunda investigación descubrió asimismo que si se introducían modestos cambios en el estilo de vida, incluyendo el ejercicio, la pérdida de peso y una dieta con un contenido moderadamente bajo de grasa, el índice de diabetes podría reducirse en un 58%. Imagina lo que sucedería si todos adoptaran la dieta más saludable: vegetariana y de alimentos integrales. Sospecho que se podrían prevenir prácticamente todos los casos de diabetes de tipo 2.

Modificar tu estilo de vida puede parecer “poco práctico”. Abandonar la carne y los alimentos ricos en grasa también puede parecer “poco práctico”, pero yo me pregunto si es práctico pesar ciento cincuenta y ocho kilos y padecer diabetes de tipo 2 a los quince años, como la muchacha que mencioné al inicio del capítulo. Me pregunto si es práctico padecer una enfermedad que no se puede curar con medicinas ni cirugía; una enfermedad que, a menudo, produce afecciones cardíacas, derrame cerebral, ceguera o amputaciones; una enfermedad que puede requerir inyecciones diarias de insulina durante el resto de tu vida.

Cambiar radicalmente nuestra dieta puede resultar “poco práctico”, pero intentarlo podría merecer la pena.

Tomado de “Estudio de China” – El más grande estudio de nutrición realizado hasta la fecha.

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