El Veganismo, La No Sobrepoblación Y El Antipatriotismo: 3 Soluciones Titánicas Para El Mundo – Humano Vegano

La realidad como la conocemos no se parece en nada a lo que realmente es. La razón de esto no es más que el mecanismo implementado en el sistema educativo que nos hizo y hace pensar de la “manera común” y no de la “manera real” (típicamente tildada de “radical”.) Las enseñanzas básicas de la educación integral nos hicieron pensar que realmente vivimos en un mundo inmenso poblado de zonas verdes, azules y tonos pardos divido en separaciones geográficas imaginarias, lo que hace cientos de años creó lo que hoy llamamos países. Pedazos de tierra que alguna vez fueron denominados “pangea” donde todos los habitantes de ésta no hallaban otra manera de identificarse sino como ciudadanos del mundo.
Estas separaciones imaginarias llevaron al acaparamiento de recursos como petróleo, minerales, joyas, vegetación, etc. Lo cual es una de las principales razones de la mayoría de las guerras del planeta.

En siglo XXI hemos visto varios de los acontecimientos más catastróficos de la historia de la humanidad como el genocidio por las gemas y joyas preciosas en África, las miles de muertes  de personas inocentes  anualmente en los barrios de América, la guerra actual en plena expansión entre los países del Oriente Medio y el financiamiento de una gran cantidad de éstas gracias al monopolio de los bancos con los gobiernos, todas éstas guerras por una simple razón: Fronteras.

– Fronteras que crean división de personas
– Fronteras que dividen la correcta igualdad de bienes y servicios que la humanidad necesita
– Fronteras que imposibilitan la migración de territorios ardiendo en llamas y sangre por la guerra
– Fronteras y pasaportes que discriminan ciudadanos apodándolos de “no permitidos para estar en ciertos países”

Con cantos alegóricos y alabanzas a textiles con diseños muy estilizados para la época en la que fueron creados. Firmamos un juramento de lealtad a la bandera que repetimos muchas veces cuando eramos más jóvenes y repiten hoy en día los estudiantes más pequeños.

Discurso del partido Nacional Socialista “Nazi” en Alemania.

En Estados Unidos es llamado “pledge for allegiance” (juramento de lealtad) y más al sur y en otras partes del planeta es simplemente el canto de un himno compuesto de frases incitantes a la protección, el rencor y la batalla aunado a líricas muy apasionadas. La doctrina patriótica programa a millones de niños a nivel global cada año para defender el espacio de tierra donde viven, dominado por el sistema destructivo que genera pobreza adrede y que convierte a estos ciudadanos pobres en militares con el concepto retrogrado de dar su vida “por la patria.”

Los políticos más inteligentes suelen utilizar el patriotismo a su favor para hacer creer absurdeces y camuflar los momentos críticos que éstos mismos no saben solventar con patria, patria y más patria.

El patriotismo, el cual es la doctrina dominante más utilizada en nuestras sociedades modernas, sólo busca hacernos conservadores discriminantes de otras sociedades por temor a ver manchada la exclusividad de una nacionalidad, raza o grupo étnico en manos de ciudadanos extranjeros por la “peligrosidad” de la mezcla de culturas.
La lealtad a la bandera es capaz de crear dependencia y sucumbe a la mente consciente en el racismo subconsciente que se torna nacionalista y prefiere permanecer en un una sociedad culturalmente destruida mientras pueda sentirse “en su tierra” debido al típico temor que representa el hecho de conocer diversas culturas distintas y migrar a otras sociedades.

Los conflictos armados como la Segunda Guerra Mundial fueron plenamente patrióticos puesto que, por ejemplo, a finales de los años 30′ y el fin de la Gran Guerra, Alemania se veía envuelta en un caos económico que sus propios gobernantes causaron y no supieron solventar debido a haberse unido a la guerra y, en lugar de aceptar la “victoria” de los países no aliados que destruyeron gran parte de su territorio y aceptar el Tratado de Versalles, prefirieron no aceptar la paz para no dejar a su país en ridículo por haber perdido la guerra por lo que prefirieron armarse nuevamente para así desencadenar la Segunda Guerra Mundial.

“El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad.” – Albert Einstein

“Mi país es el mundo y mi religión es hacer el bien” – Thomas Paine

“El nacionalismo es la piel de cordero que utiliza el lobo racista” – Anónimo

Más gente, mayor consumo y menos planeta

Biológicamente hablando, tanto los animales humanos como los no humanos estamos diseñados para reproducirnos naturalmente puesto que así lo incita nuestro deseo sexual entre distintos sexos. Crecemos con una idea muy básica sobre la verdadera sexualidad  mientras que los medios transforman nuestra vaga perspectiva ilustrando una imagen retrógrada y machista de los hombres junto con una inferior y de “objeto sexual” en las mujeres. En la prensa, los comerciales de televisión, el cine, la música y demás medios se ridiculiza y distorsiona el significado de la sexualidad con el objetivo de hacer de ésto un negocio millonario.

Todo ésto haciendo cambiar la palabra “sexualidad” al diminutivo de “sexo” y volviéndose así algo simplista y sin mucho significado para las mentalidades de las nuevas generaciones. Pero, ¿Cuál es el grave problema con ésto? La sobreplación.

De acuerdo con los estudios suministrados del informe: Agua para todos, agua para la vida publicado por las Naciones Unidas, se espera que la población mundial alcance los 9 mil millones de personas en 2050. Actualmente somos mas de 7 mil millones, y se espera que la crisis actual de agua que se vive mayormente en países en extrema pobreza llegue también a los ricos. Hay una inmensa razón respecto al ámbito ganadero en éstas declaraciones pero por ahora hablaremos sobre nosotros mismos.
Cada vez hay más embarazos no deseados, adolescentes y hasta niñas embarazadas de manera precoz y tráfico de niños por doquier. Según cifras globales, son los países más pobres los que presentan las mayores tasas de natalidad pero, la situación educativa y cultural de éstas naciones va muy por debajo de lo que los países más ricos poseen. Por esta razón es de carácter lógico el hecho de que la concientización en las naciones más ricas debe ser más amplia y se debe reducir a un mínimo la natalidad, incluyendo la de personas adultas, casadas y con estabilidad económica.

El número de niños necesitando un hogar y ser adoptados asciende a millones a nivel global mientras que muchos prefieren cumplir un deseo pseudo-inculcado de “esparcir los genes”, como si realmente cada ser humano tuviese genes propios mientras que la realidad es que en pleno siglo XXI no existe alguna “raza pura” pues todos estamos profundamente entremezclados. Entonces, tanto las leyes de adopción a nivel global deben ser mejoradas como el hecho de que no podemos seguir reproduciéndonos. Actualmente, la primera razón de destrucción medioambiental es la sobre población, mientras más personas somos, más desperdicio a través del consumismo es el que generamos y por eso debemos optar por no traer más niños al mundo mientras millones ya están aquí necesitando de nosotros para vivir.

Las técnicas de protección contra embarazos no deseados y ETS en los colegios son muy reducidas  puesto que el problema radica en el hecho de que se debe iniciar por cambiar la palabra “sexo” por “sexualidad” en la mentalidad de los más jóvenes y a través de esa manera se puede inducir en ellos técnicas milenarias como lo son el tantra, el correcto uso de preservativos de calidad y el uso combinado de ésta técnica con otras como, por ejemplo, el método de ritmo, entre otras.

La realidad del planeta actualmente conlleva a comprender que debemos actuar pronto y cambiar radicalmente nuestros estigmas tradicionales que sólo benefician a los más altos poderes globales de quienes muchos tienen vaga idea. Las naciones cada vez están más armadas, el uso de energía nuclear no es controlado por nadie sino comprado, la artilleria militar es cada vez más ostentosa y destructiva. Lo único que se necesita para desatar el Holocausto global es un poco más de gente en las próximas décadas y será el apocalipsis del que religiosamente tantos hablan y del cual no podemos esperar a salvarnos milagrosamente sino actuando desde éste momento. Nuestra cultura reproductiva debe cambiar y nuestra fraternidad con quienes más afecta necesitan mejorar, no necesitamos reproducirnos.

El Veganismo, esa cura mundial emergente

En materia medioambiental, cada vez más ecologistas reconocen que la Ganadería es la primera razón de deforestación, sequía y contaminación medioambiental. Sólo en Brasíl, 70% de toda la deforestación de la selva amazónica se debe a la Ganadería para hacer tierra de cultivo para animales que finalmente no alimentan al planeta mientras que cada 2 segundos muere un niño de hambre.

El Veganismo erradica el especismo que nos separa del entorno animal por la vacía creencia de superioridad inculcada en el transcurso de la vida en la sociedad actual.
Mientras que en cada colegio, universidad y centro educativo predomine el “superiorismo” cuya doctrina principal consiste en hacernos creer superiores y capaces de destruir todo lo que se interponga en nuestro paso y sigamos desechando el conocimiento científico y el raciocinio común opacado por sistemas de creencias establecidos antiquísimamente por quienes dominan el mundo como lo conocemos actualmente.

Sólo cuando veamos la muerte de un ser indefenso como un animal no humano distinto a nuestra especie como la muerte de nuestros semejantes, podremos encontrar el equilibrio de las cosas en éste planeta.
Cuando no exista necesidad de protección con armas de fuego y las desechemos. Cuando sea igualdad de género lo que nos enseñen en el colegio y no una retrógrada separación de razas históricamente establecidas.
En el momento en que un deporte atlético como el fútbol no sea enfermizamente patrocinado por un veneno embotellado como Coca Cola. Cuando los medios de comunicación sean responsables y no tan descarados para permitir la difusión de comerciales de asesinos empaquetados como los cigarrillos de tabaco.
Cuando desechemos el deseo caprichoso y egoísta de seguir reproduciéndonos aún más y veamos a cada niño y niña de éste planeta como digno de estar entre nuestros brazos y nuestra familia.

Cuando no haya fronteras entre nosotros y cada ser de éste planeta se haga la pregunta más importante de su vida: “¿Qué estoy haciendo por los demás?,” sólo en ese momento habremos cambiado todo desde raíz.

“No hay sistema que pueda contra una mano alzada difiriendo de lo establecido e imponiendo lo debido”   – Derry Bruzual, Fundador de Humano Vegano.

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